A la comunidad del deporte en Chile, a los medios de comunicación y al público en general:
Durante las últimas horas, las seleccionadas nacionales de Hockey U21, las Diablas Junior, han denunciado con valentía una situación que aqueja al Campeonato Mundial de la categoría que se desarrolla en nuestro país.
En mi calidad de presidente de la Federación, quiero reafirmar que todo lo informado por las jugadoras es totalmente cierto.
Hace más de dos años, nuestro país fue designado para el Mundial Junior. Desde ese momento, hemos trabajado incansablemente para tener un nuevo evento de estándar mundial en Chile.
Hace quince meses se calendarizaron las competencias en el Estadio Claudia Schüler, ubicado en el Parque Estadio Nacional. Incluso, logramos que la FIH autorizara la final un día sábado, anticipando un posible ballotage electoral en nuestro país. Todo fue informado debidamente al administrador del Estadio, al IND y al Ministerio del Deporte.
Lamentablemente, en las últimas reuniones de coordinación nos enteramos de que se realizaría un Festival de Rock y Metal, (el cual estaba programado en el Estadio Monumental) en el terreno colindante a las canchas de hockey. ¿Lo peor? Coincide en día y hora con la final del Mundial.
La decisión de la administración es inentendible. Primero, porque socava nuestro evento: pérdida de concentración de los jugadores; alteración de los flujos de circulación; seguridad de jugadores; e incluso daña la transmisión internacional, que llega a más de 100 países. Segundo, porque demuestra un alarmante desinterés por el principal “giro” del parque: el deporte.
Sabemos que la decisión de arriendo se tomó cuando nuestro Campeonato ya estaba en desarrollo, lo que nos parece más grave e irrespetuoso aún.
Si bien hemos evaluado jugar las instancias finales a las 9 AM del sábado 13 de diciembre, reafirmo que esta Federación insta a la administración del parque, y al gobierno, a que se respete el horario agendado hace meses para la final: 20:15 hrs.
De más está señalar que toda esta situación ya ha causado un daño reputacional importante para nuestra Federación y para nuestro país, ante los ojos de organizaciones deportivas internacionales.







